¿Cuáles son las 3 competencias digitales?

Digcomp: un marco para desarrollar y comprender la competencia digital en Europa

Las competencias digitales se definen en términos generales como las habilidades necesarias para «utilizar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes para acceder y gestionar la información», desde la búsqueda básica en línea y el correo electrónico hasta la programación y el desarrollo especializados.

La pandemia catalizó un ritmo de transformación digital ya acelerado, en el que las antiguas formas de hacer las cosas -desde la compra hasta el trabajo- cambiaron irreversiblemente. La demanda de competencias digitales también se vio afectada, ya que las empresas pasaron de tener sedes físicas a adoptar una mentalidad de sede digital.

Aunque esta tendencia llevaba décadas ganando impulso en todos los sectores, la aceleración actual no tiene precedentes. Ahora, la adopción digital y las respectivas habilidades digitales necesarias para adoptar la transformación son fundamentales para conseguir carreras tecnológicas más seguras y con mayor demanda. De hecho, esas habilidades son esenciales para la supervivencia de las empresas.

Las competencias digitales nunca han sido tan importantes para las empresas y los trabajadores, como demuestra el cambio universal hacia las interacciones digitales, como el trabajo a distancia, el comercio en línea y la colaboración virtual. Aunque este cambio ha producido muchos beneficios, como una mayor flexibilidad para los trabajadores y la eliminación de la geografía como barrera para la contratación de nuevos talentos, también ha dado lugar a la ampliación de una brecha de habilidades ya grande.

Marco de competencias digitales

En la fiebre digital, es necesario cruzar las competencias y los programas de formación, que consideran varios grupos de usuarios con diferentes habilidades digitales. Las competencias digitales son un término general utilizado para describir o explicar la capacidad de utilizar las TIC en contextos específicos.

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La literatura sobre las competencias digitales ha generado una gran cantidad de denominaciones diferentes, como competencias digitales, competencias electrónicas o habilidades digitales y cibercapacidades. Sin embargo, aunque estas denominaciones parezcan sinónimos que expresan los mismos conceptos, esto está muy lejos de la realidad. En este marco, las tecnologías de la información tienen un sólido impacto en los procesos de manipulación del conocimiento y de fabricación de la cultura. Las competencias digitales, en consecuencia, se convierten en un concepto innegable en la era digital.

En 2007, la Comisión Europea definió las competencias como una combinación de conocimientos, habilidades y actitudes que se ajustan a un determinado contexto. Las competencias clave son, pues, necesarias para que los individuos logren la realización personal, la inclusión social y el impulso de la propia ciudadanía virtual, que son también componentes del aprendizaje permanente. Por otro lado, los términos e-competencia y e-habilidad se utilizan en la literatura de las TI para definir las competencias o habilidades de la fuerza de trabajo requeridas en términos de usos de las TI, expresando, por ejemplo, la capacidad de utilizar las habilidades para las actividades relacionadas con el trabajo de manera adecuada.

Digcomp

Aquí, discutiré temas y tendencias actuales sobre el aprendizaje abierto, en línea, flexible y habilitado/mejorado por la tecnología (OOFAT), incluyendo los Cursos Online Masivos y Abiertos (MOOC), los Recursos Educativos Abiertos (OER), la Práctica Educativa Abierta (OEP) y la Cultura Educativa Abierta (OEC). Además, hablaré de las tendencias y noticias actuales relacionadas con la calidad, la innovación, la serendipia, el aprendizaje rizoma, la agilidad y el liderazgo.

La Comisión de la UE ha lanzado un marco para las competencias digitales de los educadores. El marco pretende extenderse a todos los ámbitos de la educación en Europa, desde el K-12 hasta la educación superior. El marco se basa en un marco anterior para los «ciudadanos digitales».

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El marco DigCompEdu está dirigido a los educadores de todos los niveles educativos, desde la primera infancia hasta la educación superior y de adultos, pasando por la formación general y profesional, la educación con necesidades especiales y los contextos de aprendizaje no formal. El desarrollo del marco se basa en el análisis, el mapeo y la agrupación de los elementos constitutivos de la competencia digital de los educadores, tal y como se detallan en los marcos nacionales e internacionales existentes, las herramientas de autoevaluación y los esquemas de certificación. El modelo de referencia así generado se someterá a amplias consultas con las partes interesadas y se complementará con niveles de competencia. Como producto final se desarrollará una herramienta de autoevaluación que permita a los educadores evaluar su propio nivel de competencia digital.

Plataforma de competencias y empleos digitales

El mundo digital está evolucionando rápidamente y también debe hacerlo la forma en que educamos a los estudiantes para que naveguen por él. Desde hace más de una década, la ciudadanía digital se centra principalmente en lo que no se debe hacer: No compartas tus contraseñas, no robes la propiedad intelectual de otros, no publiques o compartas contenido inapropiado en las redes sociales.

«Con demasiada frecuencia, la ciudadanía digital se enseña de forma negativa: aquí está la lista de todas las cosas que no debes hacer en línea.  Y aunque aprecio la intención que hay detrás de las campañas contra el ciberacoso, no enseñamos otras cosas como «anti» en las escuelas. Es decir, no tenemos campañas contra el analfabetismo, sino que enseñamos a los niños a amar la lectura. La ciudadanía digital no debería ser una lista de lo que no se debe hacer, sino una lista de lo que sí se debe hacer».

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La otra forma en que tenemos que evolucionar nuestra forma de pensar, dice Culatta, es reconociendo que las habilidades necesarias para prosperar como ciudadano digital van más allá de la seguridad en línea.  Incluyen reconocer la realidad de la ficción en línea, utilizar la tecnología para participar en la acción cívica y ser respetuoso con las personas con puntos de vista diferentes a los nuestros.